Adiccion

viernes, 4 de diciembre de 2009

Una adicción, farmacodependencia o drogadicción es un estado psicofísico causado por la interacción de un organismo vivo con un fármaco, caracterizado por la modificación del comportamiento y otras reacciones, generalmente a causa de un impulso irreprimible por consumir una droga en forma continua o periódica, a fin de experimentar sus efectos psíquicos y, en ocasiones, para aliviar el malestar producido por la privación de éste, es decir, el llamado síndrome de abstinencia.
La búsqueda y el consumo compulsivo de sustancias psicotrópicas, aunque, de manera más genérica, se aplica también a diversos hábitos que son nocivos, pero que resultan gratificantes para el sujeto. Usualmente el término se ha vinculado al consumo de sustancias psicoactivas, pero se ha extendido a otras situaciones que no requieren del consumo de ninguna sustancia, como el juego (ludopatía) o el uso de Internet. El término ha estado sometido a múltiples discusiones a lo largo del siglo XX y XXI, y ha sido objeto de variadas definiciones que reflejan, más bien, el estado de ánimo social y político más que una discusión netamente científica.
La OMS, por ejemplo, ha utilizado los términos "habituación", "farmacodepedencia", "uso perjudicial" y otros para referirse al uso de sustancias, lo que refleja la discusión en el interior de los diversos comités que se han formado para discutir el tema. Igualmente la Asociación Americana de Medicina de la Adicción (ASAM), utiliza el término médico "dependencia química", para referirse a la enfermedad de la adicción, diagnosticada mediante el uso de los criterios del DSM IV; diferenciandola así de otros tipos de usos, tales como el experimental, ocasional, esporádico, habitual o el uso abusivo
En la actualidad existe un cierto consenso, no completamente aceptado, que distingue al menos dos fenómenos relacionados con el uso de sustancias psicoactivas: adicción y dependencia. Estos dos fenómenos son completamente diferenciables tanto en la clínica como en la neurobiología, conducta y tratamiento. Sin embargo, los dos grandes manuales de consenso en torno a los trastornos psiquiátricos (el DSM IV de la American Psychiatric Association, y la CIE-10, de la OMS) presentan una mezcla de sus signos característicos.
La palabra "adicto" viene del latín addictus, "apegado o adherido a una persona, una opinión, etcétera", participio pasivo del verbo addicere: "asignar, adjudicar, dedicar" (de ad, "a, hacia, para" + dicere , "decir"). Es errónea una etimología muy difundida que equipara "adicción" a "no dicción"
El consumo de sustancias psicoactivas como las drogas es probablemente una de las actividades más antiguas del ser humano.La importancia del espacio psíquico para la especie humana , es con seguridad el motivo por el que estas conductas han tenido y siguen teniendo una alta frecuencia en todas las sociedades. Los seres humanos han usado psicotrópicos para los más diversos fines: mejoría del estado de ánimo, control de la ansiedad, del dolor, comunicación con una realidad no ordinaria, socialización y un simple bienestar. Ninguno de estos estados y usos parecen ser un problema social.



Dependencia y adicciones


La distinción entre "dependencia" y "adicción" es una preocupación actual de los investigadores. La dependencia es el uso de una sustancia para evitar los efectos que tendría su carencia. En este sentido los diabéticos que deben utilizar insulina constituyen un grupo dependiente. La dependencia a sustancias psicoactivas es el uso de sustancias con el objeto de evitar ya sea los efectos que provoca su suspensión (uso preventivo) o para disminuir los síntomas de la suspensión cuando ya se ha producido (uso paliativo). Típicamente las benzodiazepinas provocan dependencia. Se las utiliza para inducir el sueño, por ejemplo, pero el uso continuado de ellas provoca, finalmente, que el sueño sólo sea inducido gracias a su consumo. Un sujeto que lleva un tiempo consumiendo benzodiazepinas para dormir, tendrá luego grandes dificultades para conciliar el sueño sin consumirlas. Se ha hecho dependiente. Su consumo de benzodiazepinas, entonces, se hace de modo preventivo (en prevención de no poder dormir), o bien, para inducir el sueño cuando descubre que de otro modo no puede lograrlo (uso paliativo).




Tolerancia y síndrome de abstinencia


Las sustancias capaces de provocar dependencia inducen un fenómeno llamado "tolerancia", que consiste en la disminución de los efectos típicos de una sustancia cuando se usa de manera regular, o bien, lo que es lo mismo, un efecto que se mantiene similar aún cuando se aumente la cantidad de sustancia. Es el fenómeno habitual en los bebedores de alcohol, que son capaces de tolerar grandes cantidades de alcohol cuando llevan años consumiendo. Ocurre también de manera marcada con los efectos euforizantes de la cocaína. La tolerancia aparece sobre algunos efectos de las sustancias psicoactivas y no sobre otros.
Un fenómeno que está estrechamente ligado a la tolerancia es el de síndrome de abstinencia, o simplemente abstinencia. El sindrome de abstinencia es un fenómeno agudo que ocurre al interrumpir el consumo de una substancia en un sujeto que lleva largo tiempo utilizándola de manera más o menos continua. Cada sustancia tiene un síndrome de abstinencia característico, y entre estos el del alcohol es sin duda el más grave. El síndrome de abstinencia al alcohol varía entre leve, moderado y grave.
El síndrome grave tiene una significativa mortalidad si no es tratado a tiempo, constituyendo una real emergencia médica. El síndrome grave de abstinencia al alcohol se conoce como delírium tremens (del latín "delirio tembloroso", en alusión a sus dos grandes síntomas).
Sin embargo, no todas las sustancias adictivas provocan abstinencia. Por ejemplo, el síndrome es intenso (y grave) en el consumo de alcohol. También es muy notorio en el consumo de opiáceos. Sin embargo, es poco notorio o inexistente en el consumo de cocaína y nicotina.
La tolerancia y el síndrome de abstinencia son fenómenos reversibles. Un sujeto que se ha hecho dependiente, puede dejar de consumir una sustancia y en un tiempo variable perder la tolerancia que tenía. En términos prácticos esto significa que, si vuelve a consumirla, sentirá los mismos efectos que un sujeto virgen de experiencia. Suele ocurrirle a los consumidores de alcohol cuando han pasado un largo período sin consumir (por ejemplo, un año). Cuando vuelven a consumir una pequeña dosis, que normalmente no les haría efecto, sufren una intensa embriaguez. El síndrome de abstinencia también es reversible y tiene un tratamiento eficaz. El más grave, el del alcohol, tiene una duración que, en el peor de los casos, no supera los 10 a 12 días. Después de ese tiempo, el individuo puede volver a hacer una vida normal. De este modo, al ser reversibles y tener un tratamiento eficaz, dependencia y abstinencia en estricto rigor no representan un grave problema sanitario.



Sensibilización y adicciones


Lo que sí representa un problema grave es la adicción, que consiste en el consumo compulsivo de una sustancia. La adicción parece estar relacionada con el fenómeno de la sensibilización. La sensibilización es un fenómeno opuesto a la dependencia. Consiste en el aumento de algunos efectos de las sustancias psicoactivas con el uso regular de ellas. Por ejemplo, es muy evidente con los efectos neuromotores de la cocaína. El uso regular de cocaína (en cualquiera de sus formas) provoca hipertonía y conductas estereotipadas tanto en humanos como en animales de experimentación, así como fenómenos paranoides e ilusiones angustiantes, al tiempo que los efectos euforizantes disminuyen producto de la tolerancia. Los consumidores de alcohol de muchos años se embriagan con dosis cada vez menores de alcohol. Dado que la sensibilización es un fenómeno que permanece por muchos años (tal vez sea irreversible) se ha utilizado como uno de los modelos para explicar la adicción. La conducta compulsiva de consumo parece, igualmente, no ser reversible, aunque sí pueda ser controlada con entrenamiento. La adicción, es decir, la conducta compulsiva de búsqueda y consumo de sustancias, a pesar de todos los problemas personales, físicos y sociales que le traiga al individuo, es en rigor el real problema, y lo que lleva a pedir ayuda al sujeto y a su familia.
La conducta compulsiva aparece sólo en algunas condiciones especiales. Hay por lo menos tres elementos que gatillan la compulsión por consumir: los estímulos ambientales asociados a drogas, los estados afectivos displacenteros (como la tristeza o el estrés) y probar la sustancia u otra similar. Cualquiera de estos tres es capaz de desencadenar un intenso deseo de consumir y la aparición de conductas de búsqueda (lo que se llama estrategias de consumo). Hay sustancias que son capaces de provocar una intensa dependencia y síndrome de abstinencia, pero que no provocan adicción, Por ejemplo, las benzodiazepinas. Los sujetos consumen benzodiazepinas de manera preventiva o paliativa, pero no existen estímulos ambientales o internos que les provoquen el deseo compulsivo de consumirlas. Es también la experiencia de los sujetos que consumen opiáceos como paliativo del dolor crónico (por ejemplo, cáncer).
Por otro lado, hay sustancias que no provocan dependencia ni síndrome de abstinencia notable, y que sin embargo son intensamente adictivas. Entre ellas, las más importantes son, sin duda, la nicotina y la cocaína. En animales de laboratorio estas dos han demostrado ser las sustancias más rápidamente adictivas, aunque no provoquen síndrome de abstinencia.
El alcohol tiene efectos mixtos, según el período de consumo. En el corto plazo provoca tolerancia, pero si el consumo es abusivo y por largo tiempo, aparecerá la compulsión.
El cannabis es una sustancia conflictiva. No se ha logrado que los animales de laboratorio se la autoinoculen con facilidad, como ocurre rápidamente con todas las demás, lo que concuerda con los escasos efectos adictivos y de dependencia en seres humanos.



Contexto, tolerancia y adicción


Tolerancia y adicción son fenómenos que dependen del contexto. Ratas de laboratorio entrenadas para realizar alguna tarea bajo efectos del alcohol, presentan una respuesta tolerante ante una dosis de alcohol de prueba, a diferencia de ratas control que son entrenadas sin alcohol y que reciben una dosis equivalente de alcohol pero una vez terminado el entrenamiento, y que presentan embriaguez ante una dosis de prueba.
De igual manera, el contexto es capaz de extinguir la respuesta tolerante. Un sujeto que tolera grandes dosis de cocaína en un contexto de fiesta, donde está acostumbrado a hacerlo, puede sufrir una severa intoxicación si consume la misma cantidad en un sitio desacostumbrado.
La adicción también es dependiente del contexto. Las respuestas sensibilizadas neuromotoras a la cocaína son mucho más evidentes en ratas que reciben una dosis de cocaína en la jaula experimental, donde "esperan" recibirla, que si la reciben en su jaula-dormitorio, donde no esperan recibirla.
Sensibilización y dependencia (tolerancia) parcialmente se superponen. Por ejemplo, en animales de experimentación, la tolerancia precede y enmascara la sensibilización. Sin embargo, cuando desaparece la tolerancia, se hace evidente la sensibilización ante dosis de prueba. La sensibilización y la tolerancia también parecen depender del modo de consumo. Las dosis que se consumen o inoculan de manera continua o semi-continua, provocan tolerancia y abstinencia en animales de laboratorio. Las dosis discontinuas (por ejemplo, varias veces al día, pero con intervalos importantes entre ellas), tienden más bien a provocar sensibilización. Se debe tener cuidado ya que estos fenómenos permiten fundamentar la existencia una distinción notable entre los fenómenos de tolerancia-abstinencia-dependencia, con los fenómenos de sensibilización-adicción. Estas diferencias tienen también una relevante base neurobiológica. En suma, las sustancias psicoactivas pueden o no provocar dependencia, pero lo clínicamente importante es su capacidad para provocar conductas compulsivas como respuesta a estímulos específicos, que pueden ser internos o externos.



Neurobiología del consumo de psicotrópicos




Fenómenos homeostáticos


Hay por lo menos tres tipos de tolerancia. La tolerancia metabólica, en la que el organismo es capaz de sintetizar enzimas, por lo general en el hígado; la tolerancia farmacológica, vinculada al cambio en los receptores neuronales (up y down-regulation) ligados a proteínas G y AMP cíclico; y la tolerancia condicionada, vinculada a fenómenos de aprendizaje, como la que ocurre durante el entrenamiento en tareas psicomotoras bajo efecto de alcohol, por ejemplo. La tolerancia farmacológica consiste en la desensibilización de receptores específicos para las sustancias psicoactivas, a través de mecanismos ligados a AMP cíclico.



Tipos de adicciones


La sensación de bienestar o placer que produce el consumo de algunas sustancias es provocada por transformaciones bioquímicas en el cerebro, de tal manera que la ausencia de consumo provoca el efecto contrario: malestar generado por la carencia de químicos que alivien la tensión.
El placer que provoca la sustancia al adicto es poco duradero y según transcurre el tiempo, el placer es menor. Esta insensibilización progresiva se denomina tolerancia. Si las drogas se usan como un escape de problemas que no se saben resolver, la probabilidad de adicción es mucho más alta que si es por motivos lúdicos. Aunque siempre hay, en mayor o menor medida, algún tipo de riesgo.



Alcoholismo


El alcoholismo es una dependencia con características de adicción a las bebidas alcohólicas.



Tabaquismo






El tabaquismo es la adicción al tabaco provocada, principalmente, por uno de sus componentes activos, la nicotina; la acción de dicha sustancia acaba condicionando el abuso de su consumo.



Drogodependencia






La drogodependencia o drogadicción es un tipo de adicción considerada como enfermedad crónica, recurrente y tratable que consiste en el abuso de drogas, frecuentemente ocasiona daños en la salud.



Adicciones relacionadas con actividades




  • Codependencia (adicción a los demás y/o sus problemas)

  • Ludopatía (adicción a jugar)

  • Cleptomanía (adicción a robar)

  • Mitomanía (adicción a mentir)

  • Adicción al sexo

  • Adicción al trabajo






Prevencion sobre el alcoholismo y la drogadiccion

Por la Dra. Ana T. González-Paullada.


Dentro de la prevención de la Químico Dependencia estamos hablando de múltiples intervenciones en el tiempo, así como de conocimientos claros y precisos para evitar algunos de los errores mas comunes.

El National Institute on Drug Abuse, habla de factores protectores y factores de riesgo para el desarrollo de la Químico Dependencia. Estos factores incluyen características psicológicas, conductuales, familiares y sociales. Cada uno de estos factores tienen un diferente impacto dependiendo de la fase de desarrollo, por lo que aquellos factores que afecten en una etapa temprana de desarrollo son probablemente los mas cruciales.


Algunos factores de riesgo son:

-ambiente familiar caótico, particularmente en donde los padres abusan sustancias o sufren de enfermedades mentales.
-actitudes parentales inefectivas, especialmente con niños con temperamento difícil y desórdenes de conducta.
-falta de lazos de cercanía y de afecto.
-conductas inapropiadas en la escuela como excesivamente tímido o agresivo.
-fallas en su desarrollo académico.
-pobres habilidades sociales de adaptación.
-relaciones con compañeros con conductas desviadas o inadecuadas.
-la percepción de que el uso de sustancias es adecuada, tanto en la escuela, los amigos y la comunidad.


Algunos factores protectores son:

-lazos fuertes de unión en la familia.
-seguimiento cercano de los padres, con claridad en las reglas de conducta dentro de la familia y el que los padres se involucren en las actividades de los hijos.
-éxito en su desarrollo escolar.
-lazos fuertes con instituciones pro-sociales, como la familia, escuela y organizaciones religiosas.
-adopción de las normas convencionales respecto al uso de drogas (perciben lo nocivo de las drogas, tanto a nivel social, como físico, y psicologico y sus consecuencias).


Con lo anteriormente descrito, los objetivos dentro de la prevención son:las relaciones familiares, relaciones con amigos, ambiente escolar y el ambiente de la comunidad donde se desarrollan.

Relaciones Familiares:

Los programas de prevención deberán incluir factores protectores en la familia, enseñando a los padres habilidades para una mejor comunicación entre sus miembros, disciplina, reglas claras y consistentes y otras habilidades parentales. Los estudios han demostrado que los padres deben tener un papel mas activo en las vidas de sus hijos, incluyendo el hablar acerca de las drogas, supervisando sus actividades, conociendo a sus amistades y comprendiendo sus problemas y preocupaciones personales.


Relaciones de Amistad:

Los programas de prevención toman un foco importante en las capacidades individuales para relacionarse con sus compañeros; habilidades que incluyen comunicación, aumento de relaciones con personas positivas y con conductas adecuadas , así como las habilidades para resistir o rehusar las ofertas de drogas.


Ambiente Escolar

Los programas de prevención también se enfocan en incrementar el desarrollo académico y aumentar la unión en la escuela, al darles un sentido de identidad y de logros, para evitar el abandono de la escuela. Aquí tambien se incluye el aclarar las malas interpretaciones acerca de que lamayoría de los estudiantes estan usando drogas. Tembien se ha visto en investigaciones que cuando los niños entienden los efectos negativos de las drogas (físicas, psicológicas y sociales), y cuando perciben de sus amigos y familiares la desaprobación que hay hacia el uso de drogas, ellos tienden a evitar el iniciar el uso de drogas.


Ambiente de la Comunidad:

Los programas que trabajan en el nivel de la comunidad son a traves de organizaciones cívicas, religiosas, legales y gubernamentales, para incrementar las normas anti-drogas y conductas en pro de la sociedad. Esto a traves de cambios en la política o reglas, esfuerzos a nivel de información masiva y programas de información en las comunidades.

El educar a los niños acerca de los efectos negativos de las drogas, especialmente en los efectos adversos mas inmediatos en su vida es un elemento sumamente importante en cualquier programa de prevención.


PERIODOS DE ALTO RIESGO

Se ha visto en diferentes estudios que los períodos mas vulnerables para el uso de drogas, son los períodos de transición, ésto se refiere cuando en su proceso de desarrollo pasan de una etapa a otra, o cuando experimentan dificultades en sus cambios de vida, como el cambio de radicación o divorcio de los padres. El primer período de alto riesgo es cuando de Primaria pasan a Secundaria en donde se enfrentan a retos sociales, como aprender a llevarse con un grupo de amigos mas amplio. Es en este período donde pueden tener su primer encuentro con las drogas.

Posteriormente en Preparatoria se enfrentan a retos sociales, psicológicos y educacionales que les provoquen estrés y estos retos pueden contribuir, si no lo manejan adecuadamente, a uso o abuso de alcohol, tabaco y otras drogas. Otros momentos de alto riesgo, (de transición) son cuando van a la Universidad, o se casan o entran a trabajar, aquí nuevamente estan expuestos al uso de sustancias.


GRUPOS DE ALTO RIESGO

Dentro de nuestra experiencia y las investigaciones recientes, se ha visto que la enfermedad de la Químico Dependencia tiene una tendencia familiar. La importancia de ésto es como en cualquier otra enfermedad en la que existe una predisposición familiar, el de poder hacer prevención temprana en los hijos de las personas que padecen dicha enfermedad. Existen diferentes formas y momentos de intervención, dependiendo de la edad, y problemas que se vayan presentando durante el desarrollo. Cuando alguno de los padres tiene la enfermedad, el hijo presenta 5 veces más posibilidades que el resto de la población a desarrollar la enfermedad. Si consideramos que entre el 7 al 10% de la población desarrolla la enfermedad, entonces los hijos tienen entre el 35 al 50% de posibilidades de desarrollarla.

Otro grupo de alto riesgo, son los niños con ADD y/o con problemas de conducta, que si no son atendidos pueden evolucionar a desarrollar el abuso o dependencia a drogas.


COMIENZO EN EL USO DE DROGAS Y EVOLUCION

Existen estudios en donde se ha observado que muchos adolescentes comienzan el uso de sustancias a la edad de 12 o 13 años. En la mayoría de las ocasiones comienzan con las sustancias legales como tabaco y alcohol y posteriormente pueden ir al uso de las ilegales como marihuana y cocaina. Pero lo que no se puede decir es que el fumar tabaco y beber alcohol a edades tempranas sea la causa de uso de drogas en forma ulterior.

Lo que sí quiere decir es que, el riesgo de usar marihuana para alguien que fuma o bebe, se incrementa 65 veces más comparado con personas que no fuman o beben. El riesgo de utilizar cocaina es 104 veces mayor, para personas que han probado por lo menos una vez la marihuana, en comparación de alguien que nunca ha utilizado marihuana.La explicación a dichas observaciones se basa en una causa biológica, además del inicio temprano en relaciones con personas antisociales y que usan drogas. Estas posibilidades todas, pueden jugar un papel importante.

Es importante aclarar que todos los que padecen Químico Dependencia comenzaron con poquito y muchas veces en forma ocasional (que también se llama uso recreacional), sin embargo es difícil predecir quien va a desarrollar la adicción. Lo que si sabemos es que las personas que se abstienen de experimentar con sustancias psicoactivas, no desarrollarán la enfermedad. En pocas palabras: la mejor manera de prevenir la Químico Dependencia es abstenerse de iniciar el uso de sustancias psicoactivas.


EL ABUSO DE DROGAS ES PREVENIBLE. LA ADICCION A DROGAS ES UNA ENFERMEDAD TRATABLE. Partnership for Drug-Free America

Todo lo anteriormente mencionado nos habla de que la prevención es un proceso que incluye diferentes momentos y diferentes áreas. Se debe comenzar desde una etapa temprana en los niños, ya que ellos desde pequeños están expuestos a múltiples informaciones en muchas ocasiones confusas. Por supuesto tanto padres como maestros deberán estar bien informados acerca de los efectos negativos de las sustancias para así aclarar las dudas en los pequeños. La información clara, concisa y con buenas bases es el pilar de la prevención, por esto los adultos somos los principales responsables de informarnos adecuadamente, y realizar un papel activo en la prevención. Lo que siempre les comentamos a los padres es que los propios hijos nos darán la pauta a sus inquietudes, tenemos que aprender a escuchar sus preguntas y contestar los mas conciso, honesto y claro; si respondemos en forma complicada, exagerada o larga, los niños se aburren y no escuchan.

Revista de las Adicciones
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El deporte y las adicciones

Por el Dr. Francisco A. Cantú


La gran mayoría del público ha escuchado en varias ocasiones, que se recomienda la práctica de deportes como medida en contra de las adicciones. Sin embargo uno se da cuenta de que hay una cantidad importante de deportistas que tienen el padecimiento de la adicción. Entonces uno llega a pensar……”¿Será que el deporte no sirve en contra de las adicciones?”.


Vamos a aclarar este aspecto porque sí es de importancia.

Primero.- Sí es cierto que el deporte funciona como medida preventiva en contra de las adicciones.
Segundo.- Sí es cierto que un número importante de deportistas abusa del alcohol o usa drogas.

La razón de la confusión es que la adicción no se entiende como un padecimiento físico. Vamos a cambiarlo a otra enfermedad. “El deporte es de importancia en la prevención de la diabetes” Las personas claramente entienden que con el deporte se mantiene el peso y se evita la obesidad que es un factor precipitante de la diabetes. Hay muchos deportistas que sufren de diabetes y que llevando su tratamiento no tienen problemas. Inclusive los diabéticos que practican un deporte responden mejor al tratamiento. Como pueden observar no hay problema ni conflicto en entender el padecimiento físico de la diabetes en relación con el deporte. En cambio en las adicciones si hay problemas para entenderlo. Cuando se dice que el deporte ayuda en las adicciones las personas lo entienden como “los distrae y no están de ociosos y eso evita que piensen en el alcohol o en las drogas”. Vamos a utilizar esta forma de pensar en la diabetes, “hacer deporte distrae y evita que estén de ociosos y pensando en el azúcar”. Como que no suena lógico. Sabemos que consumir azúcar no provoca diabetes, pero al pre-diabético o al diabético si lo va a afectar. Tomar azúcar no es la enfermedad. La enfermedad en el diabético es una disfunción del páncreas. Lo mismo sucede en las adicciones, se trata de una disfunción del cerebro. Cuando se está abusando del alcohol o se usan drogas, es un aviso de que existe una área del cerebro que no funciona adecuadamente y que es el inicio del desarrollo de la enfermedad de la adicción. Las personas que no tienen esta disfución cerebral no van a desarrollar la enfermedad de adicción. “Las personas que no tienen una disfunción en el páncreas pueden tomar azúcar y no van a tener problemas de diabetes” Entonces al igual que en otras enfermedades cuando el médico recomienda ejercicio es porque el mantener un cuerpo sano va a ayudar en la prevención de varias enfermedaes incluyendo la enfermedad de la adicción.

También cuando ya hay una enfermedad el médico también va a recomendar algo de ejercicio, inclusive en los infartos porque mejora la respuesta de rehabilitación. Por lo tanto sí es importante la recomendación de practicar algún deporte.

Aclarando, en estos aspectos cabe mencionar como un problema aparte el consumo de esteroides, que se presenta en muchos deportes. En estos casos se maneja como que no es problema de adicción, yo les doy la razón, pero no les dejo de decir que no dejan de ser unos verdaderos tramposos y que de paso le hacen daño a su organismo. No van a notar el daño en forma inmediata, pero existen evidencias clínicas comprobadas que hay alteraciones físicas(hepáticas y otras) y de conducta que tarde o temprano se presentan.

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Como cuidar a nuestros hijos de las Adicciones


Por la Dra. Ana T. G-Paullada


Dentro de nuestra cultura y muchas otras, se maneja al alcohol como un medio de “diversión”, “socialización” y “convivencia”. Esto es manejado especialmente en reuniones y fiestas y me ha llamado mucho la atención la falta de información que muchos padres tienen al respecto. Por ejemplo en varias ocasiones mamás o papás de muchachos menores de edad me han manejado que para las fiestas de 15 años por ejemplo, les van a servir alcohol a los amigos de sus hijas o hijos, porque si no hay alcohol “ nadie va a ir a la fiesta”. También me dicen que los muchachos y muchachas toman demasiado y se ponen mal, sin embargo les pregunto ¿quién sirve y permite el alcohol?. ¿Qué observamos en estas aseveraciones y conductas? Primero: Dentro de las leyes en México está prohibido que los menores de 18 años consuman alcohol, entonces los padres están ignorando tales leyes (¿qué mensaje les enviamos con ésto?) y prefieren que vengan muchos a la fiesta y tal vez no los más interesados en participar en la celebración. Segundo: Se cae en el fomentar el concepto de” alcohol es igual a diversión”, sin éste no se pueden “divertir” o se van a “aburrir”. Este concepto desgraciadamente se refuerza con la actitud de los padres de consentir los deseos de unos cuantos. Tercero: La finalidad de la fiesta generalmente es el conocer a otras personas, escuchar música y bailar. Cuando existe el alcohol se vuelve una área en donde se presta a que haya presión de grupo (estrés) a ver quien aguanta más, a ver que tonterías hacen los demás, etc. Y existen mayores posibilidades que haya problemas en la reunión. Cuarto: Los adolescentes están aún en desarrollo en todo su organismo y el alcohol es una sustancia neurotóxica (tóxica para el cerebro) comprobada. Por lo tanto los muchachos y muchachas al consumir alcohol van a comenzar a afectar su desarrollo cerebral y existen estudios que mientras más jóvenes comiencen a consumir alcohol mayores posibilidades de desarrollar alteraciones de abuso de alcohol existen. Por ejemplo si comienzan a consumirlo a los 14 años de edad su posibilidad de enfermar es del 50% y a los 15 años del 40%. A partir de los 18 -20 años el porcentaje disminuye al 9%, que es el riesgo general de enfermedad en la población. Quinto: Los padres que permiten el consumo de alcohol en su casa a menores, se vuelven cómplices o responsables de cualquier situación que le suceda a cualquiera de sus invitados menores de edad. Desde una pelea o mala conducta, hasta el desarrollo de complicaciones físicas del que se intoxica (congestión o sobredosis por alcohol, accidentes, etc.) ¿Con qué cara se enfrentarán los dueños de la casa a los padres de estos muchachos en caso de algún problema? Todo lo anteriormente mencionado es para reforzar la idea que el alcohol es una sustancia que no debe ser utilizada por menores de edad y que tiene su razón tanto a nivel físico como emocional. Recordemos que hasta una aspirina hay que saber a qué edad utilizarla y su dosis. Lo mismo sucede con el alcohol. Por todo lo anteriormente mencionado es una irresponsabilidad- basada en falta de información de los padres- el promover el consumo del alcohol como medio de “diversión” en menores de edad que aún no están en condiciones físicas y/o emocionales de consumirlo. Existen estudios en donde se ha visto que cuando los padres muestran desaprobación clara en cuanto al abuso de alcohol y consumo de cualquier tipo de droga, el joven o jovencita tendrán mayor conciencia y tendrán menor riesgo de usarlas. Pienso que como padres es nuestra obligación informar en forma adecuada a nuestros hijos de múltiples situaciones a las que se enfrentarán en su vida. El darles información clara y bien fundamentada es darles armas para encontrar alternativas y tomar decisiones sanas o adecuadas. No es lo mismo decirles” no puedes tomar” a explicarles las razones por la cuales deben de evitar su consumo (ej. cuidar su cerebro de sustancias que le hacen daño). En los Estados Unidos se ha manejado una campaña de prevención en los niños y jóvenes donde se habla de “Cuida tu Cerebro, no consumas Alcohol o Drogas”. Lo ideal sería que los padres unificáramos criterios de cuidado en la salud de nuestros hijos, pero esto requiere que los padres nos responsabilicemos de informarnos y ser congruentes en cuanto a nuestras decisiones. Aquí nos encontraremos con una paradoja, en casa donde alguno de los padres es alcohólico no habrá este tipo de información, a menos que se encuentren en rehabilitación y comprendan la necesidad de prevención en sus hijos. Debemos recordar que precisamente los hijos de alcohólicos se encuentran con 5 veces mayores posibilidades que el resto de la población, a desarrollar la enfermedad de la Químico Dependencia. Tenemos además varios artículos más, uno de ellos del NIDA, que sería importante leyeran los padres acerca de la prevención en la Revista de las Adicciones. La mejor prevención es la información y nosotros como adultos somos los reponsables de transmitirla a nuestros hijos y ser congruentes ante esta información.

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